Ivan (México): Después de haber tenido unos problemas con unos amigos me decidí a cambiar de casa, para eso conocí a mi amigo Francisco y a su esposa Marisol que me brindaron apoyo en esos momentos. Me mudé a su casa y como Francisco y yo trabajábamos en la misma fábrica en el turno de la noche, siempre llegábamos muy tarde y nos quedábamos hasta muy tarde viendo la tele.
una de esas ocasiones yo me sentí muy cansado y me retiré a mi cuarto a dormir y Francisco se quedó un rato más. Justo cuando empezaba a conciliar el sueño sentí un golpe sobre la cabecera que me sobresaltó. Por un momento pensé que se trataba de una broma de mi amigo, que hasta le dije que no estuviera chingando, pero cuando alcancé a encender las luces me di cuenta de que no había nadie más que yo.
Al día siguiente se lo comenté a Francisco y su esposa, y me dijeron que en ese apartamento sucedían cosas extrañas. Ella dice que cuando se disponía a cocinar veía sombras cruzando la sala, o ruidos que se escuchaban en los cuartos de ellos y el mío, pero eran tan frecuentes que ya se les hacía normal escucharlos.
Después, mientras veíamos un partido de fútbol, de una esquina se empezaron a escuchar ruidos extraños como si se tratara de un murmullo de niños, y sólo había unos juguetes. Nos quedamos paralizados cuando de repente una pelota salió de en medio de los juguetes rodando, lo que provocó que diéramos tremendo salto del susto.
Qué cosa podría haber hecho todo eso, nunca lo sabremos. Ahora vivimos en otro lado y de vez en cuando esas experiencias las compartimos en las reuniones con los amigos, y nos damos cuenta de que no sólo en nuestros lugares de origen donde el folklore de los pueblos aún prevalece suceden estas cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario